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El condado de Mendocino, en California, ha estado cubierto de humo toda la semana. Los incendios Feliz y Woodside, en el norte del estado, han quemado más de mil acres, y los incendios forestales que devastan Oregón y Washington también envían su humo hacia esa región. Caminar al exterior y ver un cielo brumoso se ha vuelto algo común, dice Miquette Thompson, residente del área.

Ante esta situación, han surgido los “clubes de aire limpio”, grupos de ayuda mutua que comenzaron repartiendo equipos de protección personal durante la pandemia de COVID-19 y que ahora se han adaptado para enfrentar el humo de los incendios forestales. Su labor es vital en comunidades donde el humo puede causar estragos en la salud, especialmente en personas con problemas respiratorios, niños y adultos mayores.

¿Cómo funcionan los clubes de aire limpio?

Estos clubes operan de manera comunitaria: recolectan donaciones de purificadores de aire, filtros HEPA y mascarillas N95, para luego prestarlos o distribuirlos entre quienes más los necesitan. Muchos de ellos también ofrecen información sobre cómo construir purificadores caseros con ventiladores y filtros, una solución económica y efectiva.

La organización sin fines de lucro Mendocino Clean Air es un ejemplo. Fundada durante la pandemia, ahora se enfoca en prestar purificadores de aire a personas con asma, enfermedades cardíacas y otras condiciones sensibles al humo. “Recibimos llamadas de personas que no pueden respirar bien y no tienen recursos para comprar un purificador”, comenta una voluntaria.

El impacto del humo en la salud

La exposición al humo de incendios forestales puede causar irritación en los ojos, nariz y garganta, así como agravar enfermedades crónicas como el asma y la EPOC. Las partículas finas (PM2.5) son especialmente peligrosas, ya que pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso entrar al torrente sanguíneo.

En 2020, durante la temporada de incendios más intensa en California, se registraron aumentos en las visitas a salas de emergencia por problemas respiratorios. Los clubes de aire limpio buscan mitigar estos efectos proporcionando herramientas para reducir la exposición al humo en interiores.

Una red que se expande

Lo que comenzó como una respuesta local en California se ha expandido a otros estados afectados por incendios, como Oregón y Washington. Grupos similares han surgido en comunidades rurales y urbanas, coordinando esfuerzos a través de redes sociales y organizaciones comunitarias.

Además, estos clubes no solo se enfocan en la salud inmediata, sino que también abogan por políticas públicas que reconozcan el humo de incendios como un problema de salud pública y que garanticen recursos para las comunidades más vulnerables.

Cómo ayudar o unirse

Si resides en una zona afectada por incendios, puedes buscar clubes de aire limpio locales o iniciar uno. Las necesidades principales son purificadores de aire, filtros y mascarillas, así como voluntarios para la distribución. También puedes donar a organizaciones como la Cruz Roja o a grupos comunitarios que trabajan directamente con los afectados.

En palabras de una voluntaria: “No podemos detener los incendios, pero podemos ayudar a que la gente respire mejor. Es una forma de solidaridad que salva vidas”.

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Por Editor

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