El pasado 12 de junio, mientras los cubanos enfrentaban cortes eléctricos de hasta dos horas diarias, la Asamblea Nacional aprobó el paquete de medidas económicas más impactante en la historia de la isla. Se trata de 176 cambios que proponen un giro del modelo socialista de planificación centralizada hacia una economía liberal de mercado. El Legislativo cubano, de la mano del Partido Comunista, aprobó en una sesión extraordinaria de apenas unas horas las reformas que había postergado durante años y que hace décadas parecían inconcebibles.
Una semana antes, el presidente Miguel Díaz-Canel había convocado en secreto a un equipo poco común de economistas. Varios de ellos no solo no pertenecen a los círculos oficiales, sino que publican en medios criminalizados por el Estado con posturas a favor de la apertura de Cuba al mercado. A este equipo se le pidió proponer un paquete de medidas sin censura que pudiera salvar la economía cubana.
Las reformas clave
Las nuevas regulaciones no solo amplían el espacio para la propiedad privada y el capital extranjero. También incluyen:
- Que personas nacionales y extranjeras puedan adquirir acciones en empresas estatales.
- La venta de determinados activos estatales.
- Autorización para que una persona posea varias empresas.
- Eliminación de límites al crecimiento de las mipymes.
- Expansión de oportunidades de inversión extranjera.
- Apertura a la banca privada.
- Creación de casas de cambio no estatales.
- Acceso a divisas más flexible.
- Posibilidad de que empresas privadas y cooperativas exporten e importen directamente.
Redefiniendo el papel del Estado
Estos cambios redefinen el papel del Estado en la economía de Cuba. En la práctica, proponen sustituir la planificación centralizada, dotando de competencias a los municipios, liberalizando parcialmente los precios agrícolas y reduciendo los subsidios universales. Sería una transformación profunda del modelo económico que acerca al país a esquemas como los de China y Vietnam, aunque manteniendo formalmente el control del Partido Comunista.
Lecciones de China y Vietnam
China y Vietnam realizaron reformas de mercado sin abandonar el liderazgo del partido comunista. China, con sus Zonas Económicas Especiales, atrajo inversión extranjera y permitió la propiedad privada, pero mantuvo un fuerte control estatal en sectores clave. Vietnam, por su parte, implementó el Doi Moi en 1986, combinando agricultura de mercado con inversión extranjera, lo que llevó a un crecimiento sostenido. Ambos casos muestran que es posible una transición gradual que preserve la estabilidad política.
La sombra de la caída soviética
La Unión Soviética intentó reformas similares con la Perestroika de Gorbachov, pero la falta de control y la apertura política aceleraron su colapso. Cuba parece querer evitar ese destino manteniendo el monopolio político del Partido Comunista mientras liberaliza la economía. Sin embargo, las tensiones sociales y la crisis energética podrían desestabilizar el proceso.
El éxito de las reformas cubanas dependerá de la capacidad del gobierno para manejar las expectativas, atraer inversión extranjera y evitar una desigualdad descontrolada. Las lecciones de China, Vietnam y la URSS ofrecen un mapa, pero el camino de Cuba será único.
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