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Los lagos de agua dulce en América del Norte y Europa se están volviendo notablemente más marrones, reduciendo la visibilidad bajo el agua y remodelando las poblaciones de peces. Una investigación reciente encontró que varias especies de peces deportivos populares, como la trucha, la lobina (bass), la perca y el pescado blanco, tienden a disminuir en aguas más oscuras. Mientras tanto, el leucoma (walleye) y el lucio del norte a menudo se vuelven más abundantes porque están mejor adaptados a condiciones de baja visibilidad. Este cambio podría alterar tanto los ecosistemas lacustres como la experiencia de pesca para millones de pescadores.

¿Por qué los lagos se vuelven marrones?

El oscurecimiento de los lagos, conocido como “browning”, es causado principalmente por el aumento de materia orgánica disuelta, como compuestos de carbono provenientes de suelos y vegetación en descomposición. Este fenómeno se ha acelerado debido al cambio climático, que incrementa las precipitaciones y el deshielo, arrastrando más material orgánico hacia los cuerpos de agua. Además, la reducción de la deposición ácida (lluvia ácida) desde la década de 1990 ha permitido que más carbono orgánico permanezca en el agua, intensificando el color marrón.

Impacto en la visibilidad y la fotosíntesis

La mayor carga de materia orgánica absorbe la luz solar, reduciendo la penetración lumínica. Esto afecta la fotosíntesis de plantas acuáticas y algas, lo que a su vez altera la base de la cadena alimenticia. La menor visibilidad también dificulta la caza para peces que dependen de la vista, como la trucha y la lobina, mientras que beneficia a depredadores que usan otros sentidos, como el leucoma y el lucio.

Especies ganadoras y perdedoras

El estudio, publicado en la revista Global Change Biology, analizó datos de más de 1,000 lagos en América del Norte y Europa. Los resultados mostraron patrones claros:

  • Declinan: trucha (salmo), lobina (micropterus), perca (perca flavescens) y pescado blanco (coregonus).
  • Prosperan: leucoma (sander vitreus) y lucio del norte (esox lucius).

Estas últimas especies poseen adaptaciones como ojos más grandes o una línea lateral más sensible, que les permiten detectar presas en aguas turbias.

Consecuencias para los ecosistemas y la pesca deportiva

El cambio en la composición de especies tiene implicaciones ecológicas y económicas. La trucha y la lobina son especies muy valoradas por los pescadores deportivos, generando ingresos significativos en regiones como los Grandes Lagos y Escandinavia. Si estas especies disminuyen, las comunidades que dependen del turismo pesquero podrían verse afectadas.

Adaptación de los pescadores

Los pescadores podrían necesitar ajustar sus técnicas: usar señuelos más grandes o de colores más brillantes, pescar en horas de menor luz o dirigirse a especies más adaptadas como el leucoma. Las agencias de manejo de vida silvestre también podrían considerar la reintroducción de especies tolerantes o la modificación de regulaciones.

Un fenómeno global con matices regionales

Si bien el oscurecimiento es más pronunciado en el norte de Europa y el noreste de América del Norte, también se observa en lagos de alta montaña y regiones boreales. En América Latina, lagos en Patagonia y los Andes podrían experimentar cambios similares debido al aumento de precipitaciones y deshielo glaciar.

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Por Editor

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