En un testimonio desgarrador que ha estremecido a Uruguay, Sara Martínez, hermana de Moisés Martínez —el joven condenado por el asesinato de su padre—, ha relatado los abusos que sufrieron durante años a manos de su progenitor. “Mi padre me pedía perdón y me daba un alfajor después de abusar de mí”, confesó Sara, describiendo un ciclo de violencia y manipulación que marcó su infancia y adolescencia.
Un infierno silencioso
Según el relato de Sara, los abusos comenzaron cuando ella era apenas una niña. Su padre, un hombre que en público aparentaba ser un padre ejemplar, en privado ejercía un control absoluto sobre su esposa e hijos. “Nos golpeaba, nos humillaba y abusaba sexualmente de mí y de mis hermanas”, explicó. La madre, víctima también de violencia de género, no podía protegerlos por miedo y dependencia económica.
El día que todo cambió
El 15 de marzo de 2023, Moisés, harto de ver a su madre sufrir una golpiza más, tomó un cuchillo de cocina y apuñaló a su padre. “Él solo quería que parara el dolor”, dijo Sara. El joven fue detenido y, tras un juicio que duró seis meses, condenado a 12 años de prisión por homicidio, aunque con atenuantes por los antecedentes de abuso.
Las secuelas del abuso
El caso ha reabierto el debate sobre la violencia intrafamiliar en Uruguay, donde según datos del Ministerio del Interior, en 2023 se registraron más de 30,000 denuncias por violencia doméstica. “Estas historias son más comunes de lo que creemos”, señala la psicóloga clínica Laura Fernández, especialista en trauma. “Los niños que crecen en entornos abusivos a menudo sienten que no tienen salida”.
- El 70% de los casos de abuso infantil en Uruguay ocurren dentro del hogar.
- Solo 1 de cada 5 víctimas denuncia a tiempo.
- Las secuelas psicológicas pueden durar toda la vida si no hay intervención temprana.
Justicia y memoria
La familia Martínez ahora busca que su caso sirva para visibilizar una realidad que muchos prefieren ignorar. “No queremos que nadie más pase por esto”, afirmó Sara. “Mi hermano pagó un precio muy alto, pero al menos ahora podemos hablar”. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos han solicitado al gobierno uruguayo fortalecer las políticas de protección a la infancia y crear más refugios para víctimas de violencia.
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