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Desde la colaboración con ‘Living on Earth’, revista de noticias ambientales de la radio pública, presentamos una entrevista del conductor Steve Curwood con Michael Klare, profesor emérito de estudios de paz y seguridad en Hampshire College. La guerra conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha sacudido los mercados energéticos globales, cerrado el Estrecho de Ormuz y restringido el flujo de petróleo y gas natural en todo el mundo. Es el último conflicto en torno al petróleo iraní, pero la creciente aparición de fuentes de energía libres de combustibles fósiles está generando visiones para terminar con décadas de dependencia del petróleo, con su contaminación y guerras inevitables.

La dependencia del petróleo persiste

Michael Klare señala que hace diez o quince años se esperaba que para 2025 hubiera disminuido la demanda mundial de petróleo, pero no ha sido así. El mundo sigue terriblemente dependiente del petróleo y el gas natural, y el cierre del Estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis energética global.

El petróleo como motor de conflictos históricos

Desde la década de 1920, cuando el Reino Unido creó la British Petroleum Company en Kirkuk (hoy Irak), el petróleo ha sido un factor clave en la mayoría de las guerras. Klare menciona el ataque de la administración Trump a Venezuela, directamente relacionado con el petróleo, y la situación actual en Irán, cuarto productor mundial. El control del Estrecho de Ormuz implica controlar el flujo global de petróleo y, por ende, la economía mundial.

Intereses de las petroleras

Históricamente, la posesión de campos petroleros impulsó guerras, como el derrocamiento del primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh en 1953 por parte de la CIA y el Reino Unido, tras nacionalizar las propiedades de British Petroleum. Hoy, las petroleras buscan frenar la transición hacia energías renovables para mantener su influencia.

La oportunidad de la transición energética

A diferencia de crisis anteriores, ahora existen alternativas renovables. Klare espera que esta crisis sirva como llamado de atención para acelerar el cambio. Sin embargo, el gobierno de Trump ha revertido políticas verdes, bloqueando la energía eólica y solar, perpetuando la era del petróleo y aumentando las emisiones de CO2.

Seguridad nacional y cambio climático

Klare enfatiza que el cambio climático es una amenaza existencial para Estados Unidos. La dependencia de combustibles fósiles agrava esta crisis, y la transición a energías renovables es una cuestión de seguridad nacional.

Un rayo de esperanza

A pesar de todo, Klare ve señales de esperanza: la gente está considerando vehículos eléctricos y los gobiernos están repensando inversiones en carbón y gas. La energía solar y eólica son fuentes confiables y menos riesgosas.

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Por Editor

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