Crecen los ciberataques contra datáfonos en México, alertan expertos

En medio de la explosión del comercio digital y la adopción masiva de pagos electrónicos, los datáfonos o Terminales Punto de Venta (TPV) se han convertido en el nuevo blanco predilecto de los ciberdelincuentes en México. El país se posiciona como uno de los más atacados de América Latina, con una cifra alarmante: más de 40,600 millones de intentos de ciberataques registrados tan solo en el primer semestre de 2025, según datos de Fortinet. Solo Brasil supera estas cifras en la región, lo que evidencia la magnitud de la amenaza digital que enfrentan comercios, empresas e instituciones financieras.

Esta oleada de ataques pone en jaque la operación diaria de miles de negocios que dependen de los sistemas electrónicos de pago. La disponibilidad y seguridad de los datáfonos ya no es un tema técnico, sino un asunto crítico para la continuidad del negocio. Una interrupción en la conectividad o una intrusión exitosa puede traducirse en pérdidas económicas inmediatas, dañar la confianza del consumidor y, lo más grave, comprometer información sensible de tarjetas y transacciones. “Cada datáfono es un punto activo dentro del ecosistema de pagos. Cuando uno falla o se ve comprometido, no solo se detiene una venta, también se abre una posible puerta a vulnerabilidades que pueden impactar a toda la red transaccional”, advierte Rafael Escobar Gómez, Director de Desarrollo de Negocio de ALAI Secure.

La evolución tecnológica amplía la superficie de ataque

El riesgo ha crecido al mismo ritmo que la tecnología. El ecosistema de pagos ha transitado rápidamente de la banda magnética al chip EMV, y de ahí al pago sin contacto, las carteras digitales y la biometría. Los datáfonos modernos son, en esencia, pequeños ordenadores con alta capacidad de procesamiento y conectividad permanente, lo que inevitablemente amplía su “superficie de exposición” a las amenazas cibernéticas. Si bien las pasarelas de pago han reforzado sus protocolos, la protección final de estos dispositivos recae también en una infraestructura de conectividad segura, estable y que cumpla con la regulación mexicana.

En este sentido, la legislación local juega un papel crucial. Además de los estándares globales como PCI-DSS, diseñados para proteger la información de las tarjetas, México cuenta con una normativa estricta en materia de protección de datos personales. Esta exige minimizar la exposición de información sensible y aplicar medidas de seguridad proporcionales al riesgo. “Garantizar que los datos de pago se mantengan bajo control, con el menor nivel de exposición posible y dentro del marco regulatorio local, es fundamental para proteger el ecosistema transaccional”, explica Escobar. Las soluciones que operan con infraestructura local no solo reducen la superficie de ataque al limitar los puntos de fuga internacionales, sino que facilitan este cumplimiento normativo.

La demanda del comercio actual es clara: operaciones 24/7 sin interrupciones. La digitalización no admite fallas. Frente a este escenario, la resiliencia cibernética deja de ser una opción de lujo para convertirse en una necesidad básica. La seguridad de los datáfonos, ese aparato omnipresente en tiendas, restaurantes y hasta en el comercio ambulante, se erige como la primera línea de defensa para la economía digital mexicana. Su vulnerabilidad ya no es un problema aislado del dueño de una tienda; es un eslabón débil que pone en riesgo la confianza general en los pagos electrónicos, un pilar del desarrollo económico y la inclusión financiera del país.

Por Editor

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