GFT señaló que la modernización del core bancario hacia entornos de nube seguirá avanzando en 2026, pero advirtió que el principal reto no es tecnológico, sino de ejecución integral.

De acuerdo con el análisis, las instituciones financieras deben migrar sistemas críticos sin comprometer continuidad operativa, experiencia de cliente y cumplimiento regulatorio. Esto implica coordinación entre arquitectura, riesgo, ciberseguridad y operación diaria, además de planes de transición por fases.

La discusión también pone foco en la resiliencia: el valor de la nube no depende solo de mover infraestructura, sino de rediseñar procesos y controles para operar con mayor velocidad, estabilidad y capacidad de respuesta ante incidencias.

Por Editor

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