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Imagínate un país que crece a pasos agigantados y, con ese crecimiento, su sed de energía también se dispara. China, un gigante tecnológico y económico, ha estado echándole ganas para alimentar sus megaciudades, especialmente en la parte este, donde se concentra un montón de actividad y población. Pero, ¿cómo hacer para que la electricidad llegue de forma estable y, además, sea cada vez más limpia? La respuesta, en parte, la encontramos en un proyecto colosal que acaba de inaugurarse: una central de bombeo con la presa más alta de su tipo en el mundo. ¡Es como una pila enorme, pero de agua!

Estamos hablando de la central de bombeo Zhenjiang/Jurong, ubicada en la provincia de Jiangsu, en el corazón del delta del río Yangtsé. Lo que la hace tan especial es su presa superior, que no es cualquier cosa: ¡mide más de 182 metros de altura! Para que te des una idea, es tan alta como un rascacielos de 60 pisos. Esta monstruosidad de ingeniería no solo es impresionante a la vista, sino vital para el sistema eléctrico. Sus dos embalses tienen la capacidad de almacenar 17.07 millones de metros cúbicos de agua, que es como llenar 6,800 piscinas olímpicas. Toda esta agua es la “materia prima” para generar 1.35 gigavatios (GW) de energía, suficientes para cubrir una gran parte de la demanda diaria en esta región tan poblada y con un consumo eléctrico que rompe récords cada año.

La magia de esta central reside en su función de “batería hidráulica”. ¿Cómo funciona? Cuando hay un exceso de energía en la red, por ejemplo, en horas de baja demanda o cuando el viento y el sol están a todo lo que dan, la central utiliza esa energía para bombear agua desde el embalse inferior al superior. Así, almacena energía potencial. Luego, cuando el consumo de electricidad se dispara (los famosos picos de demanda), el agua se libera y fluye hacia abajo, pasando por turbinas que generan electricidad. Esto es crucial en el este de China, ya que sus principales fuentes de energía renovable, como parques eólicos y solares, están a miles de kilómetros, en el norte y oeste. La central de Jurong ayuda a estabilizar la red y a integrar de manera eficiente la energía intermitente de las renovables, evitando que se desperdicie un solo watt.

Además de su impresionante tamaño, la central de Jurong incorpora tecnologías de punta. Sus ingenieros se lucieron utilizando materiales impermeabilizantes pioneros en la presa y nuevos sistemas de elevación para sus enormes válvulas esféricas. Estos avances no solo optimizan el funcionamiento de esta planta, sino que también sientan un precedente para futuras instalaciones en otras regiones densamente pobladas con baja producción de energía. China ya cuenta con cerca de 80 instalaciones de bombeo activas y, con proyectos como este, sigue demostrando su compromiso con un futuro energético más limpio y estable, donde la energía renovable ya representa más de la mitad de su generación eléctrica. Es, sin duda, una pieza clave en su estrategia energética.

Proyectos como la central de Zhenjiang/Jurong nos muestran cómo la ingeniería y la innovación pueden transformar desafíos energéticos enormes en soluciones sostenibles. Es un ejemplo palpable de cómo una “batería de agua” puede convertirse en el pulmón energético de una región vital, asegurando que las luces sigan encendidas y el desarrollo no se detenga, todo mientras se le echa una manita al planeta. ¡Un logro que nos hace pensar en las posibilidades ilimitadas de la tecnología!

Por Editor