El mercado mundial de teléfonos inteligentes registró su peor caída histórica durante el trimestre de septiembre, con una disminución del 22% en los envíos, según la firma de investigación de mercado IDC. El motivo principal es el fuerte incremento en los costos de los chips de memoria, que subieron un 350% en el último año debido a la competencia de la industria de inteligencia artificial (IA) por estos componentes. Para los consumidores de México y Latinoamérica, esto significa que los precios de los smartphones seguirán al alza y que los modelos económicos serán cada vez más escasos, afectando directamente el acceso a la tecnología celular.
Un golpe sin precedentes para la industria celular
La caída del 22% en los envíos de smartphones durante el trimestre de septiembre es la más pronunciada que se haya registrado, de acuerdo con IDC. Este desplome no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa del encarecimiento de la memoria DRAM y NAND, componentes esenciales para el funcionamiento de los teléfonos. Nabila Popal, directora de investigación sénior para Dispositivos Mundiales en IDC, explica que el aumento del 350% en los precios de la memoria en el último año ha reducido los márgenes de ganancia de los fabricantes, obligándolos a tomar medidas drásticas.
Entre las estrategias adoptadas por los fabricantes se encuentran el aumento de los precios finales, la reducción de las especificaciones técnicas y la eliminación de modelos económicos. Estas acciones buscan compensar el alza en los costos de producción, pero terminan afectando directamente a los consumidores, especialmente en mercados emergentes donde la sensibilidad al precio es mayor.
El impacto desigual entre las marcas
Las marcas chinas como Xiaomi y Oppo, que se especializan en teléfonos de precio bajo con márgenes reducidos, han sido las más afectadas entre las principales marcas celulares. Estas compañías dependen en gran medida de la venta de dispositivos económicos, por lo que el aumento en el costo de la memoria las ha golpeado con mayor fuerza. En contraste, Apple y Samsung han resistido mejor el embate gracias a que sus portafolios se inclinan hacia dispositivos premium de alto margen, lo que les permite absorber parcialmente el incremento en los costos.
Esta disparidad podría reconfigurar el panorama competitivo en América Latina, donde marcas como Xiaomi y Oppo han ganado terreno significativo en los últimos años. Si estas empresas se ven obligadas a reducir su oferta de modelos accesibles o a aumentar sus precios, los consumidores de la región podrían enfrentar menos opciones y precios más altos.
La IA, el motor detrás de la escasez
El factor desencadenante de esta crisis es la voraz demanda de memoria por parte de la industria de la inteligencia artificial. Los mismos fabricantes que producen chips de memoria DRAM y NAND para smartphones —Samsung, SK Hynix y Micron— también elaboran la memoria necesaria para el procesamiento de IA. En particular, utilizan capas de DRAM para fabricar chips de memoria de alto ancho de banda (HBM, por sus siglas en inglés), que proporcionan las altas velocidades de transferencia de datos requeridas para las cargas de trabajo de IA.
Los aceleradores de IA, como las unidades de procesamiento gráfico (GPU) de Nvidia, requieren grandes cantidades de HBM para almacenar parámetros de modelos y retener información contextual durante la resolución de problemas. La HBM se integra físicamente en el mismo paquete que la GPU, junto al silicio de procesamiento. Dado que fabricar HBM para la industria de IA es más rentable que producir memoria para smartphones, los fabricantes han ido pivotando hacia este segmento, dejando a los teléfonos en un segundo plano.
Acuerdos a largo plazo aseguran el suministro para la IA
Nabila Popal señala que los proveedores de infraestructura de IA y servicios en la nube, como Google, Meta y Amazon, han asegurado acuerdos de largo plazo con los fabricantes de memoria, con vigencias que se extienden hasta 2030 o 2031. Estos contratos garantizan la entrega de la producción a precios predeterminados, lo que deja a los fabricantes de smartphones con menos acceso a la oferta disponible y a precios cada vez más elevados.
Además, se espera que el gasto mundial en infraestructura de IA, incluidos servidores y almacenamiento, alcance los 1.21 billones de dólares anuales para 2030, según IDC. Este crecimiento sostenido mantendrá la presión sobre la demanda de memoria, ya que la construcción de centros de datos apenas comienza.
Fabricantes de memoria sin incentivos para acelerar
A pesar de que los fabricantes de memoria están ampliando su capacidad de producción, no tienen incentivos para hacerlo rápidamente, pues se benefician de los precios inflados. Popal indica que esta situación se prolongará, lo que significa que los costos seguirán trasladándose a los consumidores finales.
Ya se observa un aumento drástico en el precio promedio de venta de los smartphones. “El año pasado era de 450 dólares”, comentó Popal a Fast Company. “Este año esperamos que el precio promedio de venta de smartphones sea de 581 dólares”. Este incremento del 29% refleja la magnitud del impacto en el bolsillo de los usuarios.
Consecuencias para América Latina
Para los consumidores de México y Latinoamérica, este escenario plantea varios desafíos:
- Precios más altos: Los smartphones serán más caros, lo que podría retrasar la renovación de dispositivos y ampliar la brecha digital.
- Menos opciones económicas: La desaparición de modelos de gama baja limitará las alternativas para quienes buscan dispositivos accesibles.
- Mayor dependencia de marcas premium: Apple y Samsung podrían ganar participación de mercado, pero a costa de precios elevados.
- Impacto en la industria local: Los fabricantes y ensambladores de la región podrían enfrentar costos más altos y menor demanda.
La crisis de memoria también podría acelerar la adopción de teléfonos reacondicionados o de gama media con especificaciones recortadas, aunque esto no compensará completamente el encarecimiento.
Perspectivas a futuro
La situación no muestra señales de mejora a corto plazo. Mientras la IA continúe su expansión, la demanda de HBM y otros tipos de memoria especializada seguirá siendo prioritaria para los fabricantes. IDC anticipa que el gasto en infraestructura de IA crecerá exponencialmente, lo que mantendrá la presión sobre los precios de la memoria para smartphones.
Los consumidores deben prepararse para un mercado donde los dispositivos de gama baja serán cada vez más escasos y los precios seguirán subiendo. Para los fabricantes, el desafío será encontrar un equilibrio entre innovación, costos y accesibilidad, especialmente en regiones donde el poder adquisitivo es limitado.
En definitiva, la fiebre de la IA está reconfigurando no solo el sector tecnológico, sino también el bolsillo de millones de usuarios en todo el mundo. La escasez de memoria es un recordatorio de cómo una tecnología emergente puede tener efectos colaterales inesperados en mercados aparentemente desconectados.

