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La energía eólica marina se ha consolidado como una de las fuentes renovables con mayor potencial para China. Aunque el debate público suele centrarse en su contribución a la reducción de emisiones de carbono, un análisis más detallado revela que sus beneficios se extienden a la seguridad energética provincial, la optimización de la red eléctrica y la reducción de costos de almacenamiento. Un estudio reciente, publicado originalmente por Dialogue Earth bajo licencia Creative Commons, modela distintos escenarios y concluye que el valor sistémico de esta tecnología supera con creces lo que una simple comparación de costos de generación podría capturar.

Un perfil de generación complementario

A diferencia de la energía solar, la eólica marina produce electricidad con un perfil diario y estacional distinto. Esta complementariedad es crucial para un sistema eléctrico que busca equilibrar oferta y demanda. En un escenario agresivo de adopción, el modelo muestra que esta diferencia reduce significativamente la necesidad de almacenamiento para balancear el sistema. La descarga nacional de baterías cae en 54 TWh y la de hidroeléctrica de bombeo en 29 TWh. A nivel provincial, la reducción promedio anual de descarga de almacenamiento es del 81% en Zhejiang, 43% en Jiangsu y 19% en Guangdong.

Estos efectos representan un valor de sistema que no se captura al comparar únicamente los costos de generación. No obstante, esto no implica que la eólica marina elimine la necesidad de almacenamiento o transmisión. Más bien, el modelo elige una combinación diferente de infraestructura cuando se genera más electricidad cerca de la demanda costera.

Implicaciones para las políticas energéticas

Los resultados del estudio plantean tres preguntas de política pública que China deberá abordar en los próximos años.

1. Planes post-2030

En los casos analizados, la eólica marina aportó entre el 3% y el 18% de la electricidad de China en 2050. Un objetivo ambicioso a largo plazo tendría una influencia decisiva en el despliegue de esta tecnología. Por ello, las decisiones que se tomen después de 2030 serán determinantes para el sector.

2. Adaptación de la red de transmisión

La red eléctrica china ha sido diseñada históricamente para transportar grandes volúmenes de energía desde el oeste hacia el este. Si las provincias costeras generan mucho más electricidad en el mar, parte de la capacidad de larga distancia planificada podría volverse innecesaria. Coordinar el desarrollo offshore con la inversión en transmisión podría reducir el riesgo de sobreconstrucción de infraestructura.

3. Reforma del mercado eléctrico

Una mayor reforma del mercado eléctrico facilitaría el comercio de excedentes costeros. Actualmente, el intercambio interprovincial depende en gran medida de acuerdos bilaterales entre gobiernos, mientras que el mercado spot entre provincias sigue siendo limitado. Si las provincias tuvieran rutas confiables para vender electricidad, serían más propensas a construir capacidad más allá de sus propias necesidades.

La demanda eléctrica, un factor incierto

La demanda futura de electricidad es otra gran incertidumbre. En el análisis, la capacidad eólica marina fue un 86% mayor en un escenario de alta demanda que en uno de baja. La electrificación continua y las nuevas cargas industriales podrían fortalecer el caso de un recurso ubicado cerca de la costa este, aunque el futuro de la demanda sigue siendo incierto.

Beneficios más allá de la descarbonización

El debate sobre la eólica marina en China a menudo se enmarca en torno al carbono y el costo de generación. Sin embargo, el modelado sugiere que la seguridad energética provincial, la inversión regional, el empleo y la planificación de la red podrían ser igualmente importantes para decidir qué tan lejos y qué tan rápido crece el sector. Estos factores adicionales deben ser considerados por los responsables de políticas energéticas.

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Por Editor

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