La administración Trump otorgó una exención parcial a la Ley Jones, una medida que, aunque pequeña en alcance, revela una verdad incómoda: la industria de construcción naval de Estados Unidos está muy por detrás de sus competidores globales, especialmente China. La misma administración que promete restaurar el dominio marítimo estadounidense, reconstruir la construcción naval nacional y contrarrestar la escala industrial de China, se vio obligada a flexibilizar una ley que normalmente se considera sagrada.
¿Qué es la Ley Jones?
La Ley Jones, promulgada en 1920, exige que las mercancías transportadas entre puertos estadounidenses sean llevadas en barcos construidos en EE.UU., propiedad de ciudadanos estadounidenses y tripulados por marineros estadounidenses. Su objetivo es mantener una flota mercante robusta para la seguridad nacional. Sin embargo, la realidad es que la flota estadounidense ha envejecido y los astilleros no pueden competir con los precios y la velocidad de construcción de China, Corea del Sur y Japón.
La exención y sus implicaciones
La exención permitió que barcos extranjeros transportaran carga entre puertos de EE.UU. en el Golfo de México para aliviar la escasez de buques tras el cierre de un canal clave. Esto expuso que, sin la protección de la Ley Jones, la industria naval estadounidense no puede satisfacer la demanda interna. La brecha es alarmante: mientras China produce más de 40 millones de toneladas brutas de barcos al año, EE.UU. apenas alcanza 100,000 toneladas.
Consecuencias para la seguridad nacional
La dependencia de barcos extranjeros para el comercio interno es un riesgo estratégico. En caso de conflicto, la capacidad de movilizar recursos marítimos sería limitada. Además, la falta de inversión en astilleros estadounidenses ha llevado a una pérdida de habilidades técnicas y de innovación. La brecha no solo es cuantitativa, sino cualitativa: los astilleros chinos construyen buques más modernos y eficientes.
¿Puede EE.UU. recuperar su liderazgo?
Para cerrar la brecha, se necesitarían inversiones masivas en infraestructura, capacitación laboral y tecnología. Sin embargo, el costo sería enorme y los resultados tardarían décadas. Algunos expertos sugieren que EE.UU. debería enfocarse en nichos de alta tecnología, como buques de guerra y embarcaciones especializadas, en lugar de competir en volumen. Pero incluso en esos nichos, China está avanzando rápidamente.
Lecciones para América Latina
La situación de EE.UU. ofrece una advertencia para América Latina, donde la construcción naval también ha declinado. Países como Brasil y México tienen potencial, pero enfrentan desafíos similares de competitividad. La cooperación regional y la inversión en tecnología podrían ser claves para revitalizar el sector. La exención de la Ley Jones es un recordatorio de que la protección comercial no puede sustituir la innovación y la productividad.
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