El aumento del tráfico marítimo en aguas heladas del Ártico incrementa el riesgo de desastres ambientales. Ante esta amenaza, científicos de todo el mundo trabajan contrarreloj para desarrollar métodos efectivos que permitan contener derrames de petróleo en condiciones extremas. Desde microbios devoradores de hidrocarburos hasta la quema controlada, las soluciones emergentes buscan evitar una catástrofe ecológica en una de las regiones más frágiles del planeta.
Microbios adaptados al frío
El invierno pasado, dentro del Observatorio Marino Churchill en el subártico canadiense, un equipo de científicos llevó a cabo un experimento que podría cambiar las reglas del juego en la limpieza de derrames en aguas polares. Liberaron 130 litros de diésel en una piscina cubierta de hielo, llena de agua de mar bombeada directamente desde la Bahía de Hudson, junto con microbios naturales que se alimentan de petróleo. Esta técnica ya se había utilizado con éxito durante el derrame de Deepwater Horizon en el Golfo de México, pero la pregunta era si funcionaría en aguas frías.
Los microbios tardaron en reaccionar. Durante las primeras tres semanas, la población bacteriana mostró pocos cambios, según Eric Collins, microbiólogo de la Universidad de Manitoba en Winnipeg, quien lideró el proyecto. Sin embargo, la situación cambió drásticamente después de ocho semanas. “Cuando regresamos, vimos un gran cambio”, explica Collins. “Una bacteria en particular creció hasta alcanzar una abundancia muy alta en los tanques, y estaba claro que se estaba alimentando del petróleo”. Pero dos meses es demasiado tiempo para esperar si ocurre un derrame real. El tiempo es un factor crítico.
Productos químicos dispersantes
Otra línea de investigación se centra en el uso de dispersantes químicos, sustancias que rompen el petróleo en pequeñas gotas para facilitar su biodegradación. Sin embargo, su efectividad en aguas heladas es limitada, y algunos dispersantes pueden ser tóxicos para la vida marina. Los científicos están probando nuevas formulaciones que sean menos dañinas y más efectivas a bajas temperaturas.
Quema controlada in situ
La quema controlada del petróleo derramado es otra técnica que se está evaluando. Consiste en rodear la mancha con barreras ignífugas y prenderle fuego, eliminando gran parte del hidrocarburo en cuestión de horas. No obstante, esta práctica genera humo tóxico y solo es viable en condiciones de viento y oleaje favorables. Investigadores están desarrollando equipos especializados para realizar quemas seguras en el Ártico.
El desafío del Ártico
El Ártico presenta desafíos únicos: temperaturas extremas, presencia de hielo marino, oscuridad prolongada y ecosistemas sensibles. Cualquier método de contención debe ser rápido, efectivo y de bajo impacto ambiental. La combinación de varias técnicas podría ser la clave, según los expertos.
La carrera por encontrar soluciones viables es urgente. Con el deshielo estacional, cada vez más barcos transitan por rutas árticas, aumentando la probabilidad de accidentes. Los gobiernos y las empresas petroleras están invirtiendo en investigación para estar preparados.
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