La memoria heredada y las secuelas de la dictadura chilena se visibilizan en 'Aquí se escucha el silencio'

El documental ‘Aquí se escucha el silencio’, de la cineasta Gabriela Pena y Picho García, tendrá su estreno latinoamericano en la Competencia Iberoamericana del 41º Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). La cinta llega con el prestigio de haber sido seleccionada previamente en el reconocido festival internacional CPH:DOX de Copenhague, consolidándose como un trabajo cinematográfico de relevancia transnacional que aborda las heridas históricas desde una perspectiva íntima y generacional.

Cincuenta años después de que su familia huyera de Chile tras la persecución de su abuelo bajo el régimen de Augusto Pinochet, Gabriela Pena emprende un viaje de regreso a sus raíces. La película la lleva de vuelta a Valparaíso, para abrir las puertas de la casa familiar que quedó suspendida en el tiempo tras el exilio forzado. Este acto no es solo un retorno físico, sino una inmersión emocional en el peso de lo heredado: el trauma del exilio, la sombra de la dictadura y los silencios incómodos que han atravesado a su familia por décadas.

Como parte de la tercera generación, Pena explora una herida que, aunque no le pertenece cronológicamente, ha marcado de forma indeleble sus relaciones más íntimas y su propia identidad. El filme se convierte en un acto de acompañamiento a la fragilidad de sus abuelos y, crucialmente, en una vía para afrontar la distancia emocional con su madre. “Crecí escuchando la historia de un país del que hubo que huir, de un abuelo que sobrevivió y de un hogar que quedó atrás”, comenta la directora. “Con el tiempo entendí que una parte de mi madre estaba atrapada entre esas paredes, y que esa ausencia invisible marcó la distancia entre nosotras”.

La perspectiva de Picho García como codirector y pareja de Pena aporta una capa fundamental al relato: la de un testigo contemporáneo que, sin pertenecer al linaje del dolor, acompaña el proceso desde el presente. Su presencia sitúa la película en el aquí y ahora, transformando la narrativa también en una historia de amor compartida que busca abrir una posibilidad de conexión y alivio frente a un pasado traumático. Un elemento catalizador fue el nacimiento del hijo de ambos, que otorgó a la película su sentido más claro al introducir el inicio de una cuarta generación dentro de esta historia de transmisión y memoria.

Producida por Grieta Cine y coproducida por Gabriela Sandoval (Cine Matriz) y Efthymia Zymvragaki (Gris Medio), ‘Aquí se escucha el silencio’ se presenta como un documento fílmico necesario. Su paso por Guadalajara no solo representa un logro cinematográfico, sino un acto de resonancia histórica para el público latinoamericano, invitando a una reflexión colectiva sobre cómo los traumas políticos de las dictaduras del siglo XX continúan moldeando, de manera sutil y profunda, los vínculos familiares y la identidad en el presente.

Por Editor

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