La comunidad criptográfica está en alerta tras la publicación masiva de 722 artículos matemáticos por parte de OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT. Los documentos, dados a conocer el 15 de octubre de 2026, fueron generados por un modelo de inteligencia artificial no disponible al público y han generado tanto asombro como preocupación. Aunque OpenAI retiró tres de los papers al día siguiente y los matemáticos aún los revisan, la escala y agudeza de los hallazgos han encendido el debate sobre si la IA podría eventualmente quebrar los algoritmos que protegen desde mensajes de texto hasta transacciones bancarias.
El vínculo entre matemáticas y criptografía
La criptografía moderna se sostiene sobre problemas matemáticos que, en teoría, son imposibles de resolver en un tiempo razonable. Cada vez que envías un mensaje o inicias sesión en tu banco, confías en que nadie podrá descifrar esas operaciones. La llegada de una IA capaz de resolver problemas matemáticos complejos pone en duda esa suposición.
Matthew Green, criptógrafo de la Universidad Johns Hopkins, expresó en redes sociales que existe un 15% de probabilidad de que perdamos la confianza en los algoritmos de cifrado de clave pública, aquellos que permiten establecer conexiones seguras sin intercambiar una clave secreta. “Décadas de intentos fallidos nos dieron esa confianza”, señala Green, quien advierte que si la IA encuentra atajos que los humanos pasaron por alto, esa creencia podría derrumbarse.
¿Qué dicen los expertos?
Las opiniones están divididas. Govind Pimpale, investigador de la Foundation for American Innovation, cree que la IA podría descubrir fallas o algoritmos más rápidos para derivar claves secretas a partir de claves públicas. “La criptografía de clave pública es necesaria para casi todo el comercio en línea y la mensajería segura, su pérdida tendría consecuencias nefastas”, afirma.
Por otro lado, Yehuda Lindell, profesor de la Universidad Bar-Ilan y jefe de criptografía en Coinbase, escribió en X que no hay “ninguna evidencia” de un avance contra los problemas matemáticos subyacentes. Dan Boneh, de la Universidad de Stanford, destaca que ninguno de los 722 papers de OpenAI aborda la criptografía, lo cual califica como “un poco llamativo”.
Evidencia reciente
Un estudio preprint de Florian Tramèr, del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich, junto con colegas de Anthropic, puso a prueba modelos de IA contra 191 desafíos de descifrado. “Está claro que la capacidad de los modelos en criptoanálisis está creciendo extremadamente rápido”, dice Tramèr. En el verano de 2025 los investigadores dudaban que la IA pudiera reproducir ataques simples; meses después, los modelos encontraban debilidades que nadie había visto.
Anthropic también reportó que su modelo Claude encontró un ataque sustancialmente mejorado contra HAWK, un esquema de firma digital diseñado para resistir computadoras cuánticas. Sin embargo, hay un abismo entre hallar debilidades en criptografía experimental y romper los sistemas que protegen nuestra vida digital.
El escenario actual y los riesgos
Hasta hoy, ningún algoritmo desplegado ha sido roto por IA, según admite Pimpale. La mayor preocupación es un atajo que quiebre toda una familia de problemas matemáticos y, con ello, todos los sistemas construidos sobre ellos. La criptografía de clave pública asegura la conexión entre tu navegador y los sitios web, y produce las firmas digitales que certifican actualizaciones de software o transacciones con criptomonedas. Si se rompe, los atacantes podrían hacerse pasar por tu banco o espiar tus mensajes. Quienes hayan almacenado tráfico cifrado podrían leerlo años después.
Bart Preneel, profesor de criptografía en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, opina que las consecuencias dependerían de la escala del avance. Un progreso matemático modesto podría mermar la protección sin romperla. Incluso un ataque un billón de veces más rápido podría requerir más poder computacional del que cualquiera podría reunir. “No hay razón real para entrar en pánico”, dice Preneel.
Sin embargo, Green advierte que incluso un avance modesto obligaría a actualizar defensas, y ese proceso podría ser catastrófico. “El proceso de actualización en sí será un desastre. Si lo hacemos mal, terminamos con algo inseguro accidentalmente”, afirma.
Otras amenazas más inmediatas
Eyal Ronen, investigador de la Universidad de Tel Aviv y coautor del estudio de criptoanálisis, coincide en la cautela. Señala que la IA ya es muy buena encontrando vulnerabilidades de software, una amenaza mucho más inmediata que la desaparición hipotética del cifrado. Además, cualquier hacker preferiría tomar la ruta fácil, como hackear una computadora para robar claves, antes que intentar romper las matemáticas.
Los esfuerzos para prepararse ante computadoras cuánticas, otra amenaza potencial, ya están forzando a gobiernos y empresas a repensar su cifrado. Boneh sugiere que esos esfuerzos podrían ayudar si la IA descubre algo inesperado, aunque las amenazas no son idénticas. Después de todo, HAWK fue diseñado para la era cuántica y la IA encontró cómo debilitarlo.
La exigencia de transparencia
Por ahora, Boneh pide algo concreto a las empresas de IA: mayor transparencia sobre qué han intentado sus modelos y con qué frecuencia han tenido éxito. Green coincide: “No estamos recibiendo ninguna señal”. Si los laboratorios han apuntado sus modelos a los problemas matemáticos que sustentan la criptografía, decirlo ayudaría a tranquilizar a los responsables de asegurar Internet. “Por favor, dígannos qué han descubierto cuando intentaron resolver preguntas de criptografía”, solicita Boneh. Hasta que alguien lo haga, nadie puede afirmar si la IA ha expuesto algo fundamental sobre las matemáticas en las que confiamos o si simplemente se está volviendo mejor resolviendo problemas que siempre fueron solubles.
Implicaciones para Latinoamérica
En México y América Latina, donde la digitalización avanza rápidamente, la posibilidad de que la IA debilite la criptografía representa un riesgo significativo. Sectores como la banca en línea, el comercio electrónico y las comunicaciones gubernamentales dependen de estos sistemas. Si bien no hay motivo para alarmarse hoy, las empresas y gobiernos de la región deben seguir de cerca los desarrollos y prepararse para migrar a algoritmos post-cuánticos cuando sea necesario. La inversión en ciberseguridad y la adopción de estándares robustos serán clave para proteger la infraestructura digital latinoamericana.
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