Zero Trust es el camino, no el destino: la advertencia de un experto en ciberseguridad

En el ámbito de la ciberseguridad, solemos hablar de protección perfecta, defensas impenetrables, configuraciones impecables y cero brechas de seguridad. Pero la perfección no es una realidad. Las redes son dinámicas. Los usuarios cometen errores. Los autores de las amenazas innovan. La tecnología evoluciona. La idea de que cualquier modelo de seguridad pueda implementarse una sola vez y permanecer infalible es un mito.

Así lo plantea Edilson Cantadore, Director de Ingeniería de Soluciones para Latinoamérica en SonicWall, en una columna de opinión en la que sostiene que Zero Trust es importante, no porque prometa la perfección, sino porque asume que la imperfección existe.

De acuerdo con el directivo, Zero Trust se basa en una premisa simple, pero poderosa: no confiar en nada sin antes verificarlo. Reconoce que se producirán brechas de seguridad. Las credenciales serán robadas, las configuraciones pueden desviarse y se cometerán errores humanos. Las campañas de phishing tienen éxito. Las credenciales se reutilizan. Los atacantes buscan oportunidades para desplazarse lateralmente una vez que obtienen acceso. En lugar de verse comprometido por esa realidad, Zero Trust está diseñado teniendo todo esto en mente.

En esencia, Zero Trust acepta que habrá errores. Es posible que las políticas de acceso sean demasiado permisivas al principio. Los usuarios pueden experimentar cierta fricción. Un flujo de autenticación puede requerir redefinido. Pero el modelo no falla por estas imperfecciones. Al contrario, mejora gracias a ellas.

Cantadore compara Zero Trust con la construcción de un sistema moderno de autopistas. Los accidentes no se eliminan simplemente declarando que una carretera es segura. En su lugar, se instalan barreras de protección, señales de tránsito y otros elementos que reducen el riesgo y permiten responder cuando algo sale mal. Bajo esa lógica, la seguridad no es un estado que se alcanza de una vez y para siempre, sino una estrategia en constante evolución que reconoce que las defensas pueden fallar y que requiere ajustes continuos.

El especialista advierte que creer que una organización ya está protegida por implementar Zero Trust puede terminar convirtiéndose en una nueva vulnerabilidad. Por ello, subraya que el modelo no debe entenderse como una solución definitiva, sino como un camino que se recorre con revisiones, ajustes y aprendizaje constante.

La reflexión de Cantadore llega en un momento en que las empresas de la región enfrentan amenazas cada vez más sofisticadas y en el que la discusión sobre cómo proteger los entornos digitales se vuelve prioritaria para quienes toman decisiones en materia de ciberseguridad.

Por Editor

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