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La lucha contra los incendios forestales en Estados Unidos se ha convertido en una guerra perdida. A pesar de los esfuerzos titánicos y los miles de millones de dólares invertidos, los megaincendios son cada vez más frecuentes y devastadores. Este análisis, basado en reportajes de Grist y RE:PUBLIC Lands Media, explora las raíces de esta crisis y las posibles salidas.

La estrategia fallida de supresión total

Durante décadas, la política oficial ha sido apagar todos los incendios lo antes posible. Sin embargo, esta estrategia ha tenido un efecto contraproducente: la acumulación de vegetación seca y material inflamable en los bosques. Dan Dallas, comandante de incidentes del Servicio Forestal de EUA, lo resume: «Finalmente me di cuenta de que todo lo que hago es diferir el riesgo a este lugar. Voy a volver y protegerlo de nuevo».

En agosto de 2023, en el Bosque Nacional Six Rivers, en California, Dallas y su equipo probaron un enfoque diferente: permitir que el fuego avanzara lentamente por el suelo forestal, reduciendo así el combustible para futuros incendios. La operación fue un éxito, pero las oportunidades para repetirla son cada vez más escasas debido al calor extremo y las sequías prolongadas.

El ciclo vicioso de los megaincendios

Los megaincendios, aquellos que superan las 100,000 acres y se caracterizan por su severidad y velocidad, ahora consumen la mayor parte del presupuesto federal para combate de incendios. El gobierno gasta 10 veces más que hace 30 años en supresión. Solo en 2026, se han reportado más de 53,000 incendios que han quemado más de 8 millones de acres, tres millones más que el promedio de la década pasada.

Matt Hurteau, ecólogo forestal de la Universidad de Nuevo México, explica: «No hay duda de que nuestro aparato federal de supresión es efectivo; por eso estamos en el predicamento en que estamos. Solo bajo las condiciones más extremas las cosas se escapan, y ha sido así durante décadas». El problema es que cuanto más se extinguen los incendios pequeños, más combustible se acumula para los grandes.

¿Qué se puede hacer?

Los expertos coinciden en que la solución pasa por reducir la carga de combustible mediante quemas prescritas y manejo forestal, además de permitir que algunos incendios naturales sigan su curso cuando no amenacen vidas o propiedades. Sin embargo, la administración Trump ha vuelto a la «supresión total», incluso para fuegos que no representan peligro.

Adam Mendonca, subdirector de Manejo de Fuegos y Aviación del Servicio Forestal, reconoce: «La ciencia te dirá que necesitas más fuego en el paisaje». Pero la agencia se enfoca en quemas prescritas, y en 2025 solo se realizaron 1.2 millones de acres de quemas controladas, la mitad que el año anterior.

Incentivos perversos y burocracia

El financiamiento para la supresión es prácticamente ilimitado en emergencias, mientras que los programas de reducción de combustible están sujetos a presupuestos ajustados y trámites engorrosos. Kelly Martin, exjefa de manejo de fuegos en dos parques nacionales, señala: «No hay consecuencias por gastar tanto dinero como sea posible para apagar ese fuego. No hay una conexión en el cerebro de las personas para decir que apagar ese fuego hace más daño que bien a largo plazo».

Además, la industria de la aviación de combate de incendios presiona para mantener el statu quo, ya que sus ingresos dependen de la temporada de incendios. Phil Hardy, cabildero de la industria, admite que sus clientes prefieren un flujo de efectivo estable, pero el Congreso solo paga cuando hay emergencias.

El factor humano y la narrativa del incendio como enemigo

La cobertura mediática de los incendios como una guerra aviva la percepción de que deben ser combatidos a toda costa. Riva Duncan, presidenta de Grassroots Wildland Firefighters, critica: «Odio las analogías de guerra cuando se trata de incendios. No es una guerra y los bomberos no son soldados, porque no quiero que piensen que se espera que den sus vidas por esto».

Dave Calkin, exinvestigador forestal del Servicio Forestal, añade que existe un sesgo burocrático hacia la supresión: «Es más fácil patear el problema hacia adelante».

Conclusión: Un futuro incierto

El círculo vicioso de los incendios forestales en EUA es un problema complejo que requiere un cambio radical de paradigma. Mientras tanto, comunidades enteras siguen en riesgo y los bomberos luchan contra un enemigo imbatible. La pregunta no es si habrá más megaincendios, sino cuándo y qué tan devastadores serán.

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Por Editor

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