Desde bacterias raras hasta ‘químicos eternos’, una serie de casos de violaciones o presunta contaminación ha generado alarma en torno a los centros de datos en Estados Unidos. El rápido crecimiento de la industria, impulsado por la inteligencia artificial, ha puesto en tela de juicio sus prácticas ambientales, especialmente en lo que respecta al manejo del agua.
El caso Meta en Wyoming
Cuando funcionarios de Wyoming realizaron una prueba de rutina al agua que se descargaba de un centro de datos de Meta en construcción, se llevaron una sorpresa: contenía una bacteria rara y potencialmente peligrosa. El agua residual, que se vertió en el alcantarillado de Cheyenne, nunca estuvo destinada al suministro público de agua potable, pero la presencia de la bacteria Cupriavidus gilardii en 801,000 galones de agua expulsados por un contratista de Meta a principios de año fue inquietante.
Bacterias y químicos eternos
Este caso no es aislado. En otras partes del país, se han detectado contaminantes como PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), conocidos como ‘químicos eternos’ por su persistencia en el ambiente, en descargas de centros de datos. Estos compuestos se han relacionado con problemas de salud como cáncer y daños al sistema inmunológico.
El problema del agua en la industria tecnológica
Los centros de datos requieren enormes cantidades de agua para enfriar sus servidores. Según estimaciones, un centro de datos promedio puede consumir entre 3 y 5 millones de galones de agua al día. Esta demanda ha generado conflictos con comunidades locales que dependen del agua para consumo humano y agricultura, especialmente en regiones afectadas por sequías.
Regulaciones laxas y falta de transparencia
A pesar de los riesgos, las regulaciones sobre la descarga de aguas residuales de centros de datos son laxas en muchos estados. Las empresas tecnológicas a menudo argumentan que sus sistemas de tratamiento cumplen con los estándares, pero los activistas ambientales señalan que la falta de monitoreo independiente permite que estas descargas pasen desapercibidas.
Respuesta de la industria
Meta, por su parte, ha declarado que está investigando el incidente en Wyoming y que ha suspendido las operaciones del contratista responsable. Otras empresas como Google y Microsoft han anunciado inversiones en tecnologías de enfriamiento más eficientes y en la reutilización del agua, pero los críticos consideran que estas medidas son insuficientes.
Hacia un futuro sostenible
La presión pública y de los reguladores está aumentando. En algunos estados, como Oregón y Arizona, se han propuesto nuevas leyes que exigirían a los centros de datos informar sobre su consumo de agua y las características de sus descargas. La industria tecnológica deberá adaptarse o enfrentar consecuencias legales y de reputación.
En conclusión, el crecimiento de los centros de datos plantea un desafío ambiental significativo. La contaminación del agua, ya sea por bacterias o químicos, es un problema que no puede ignorarse. Las empresas deben adoptar prácticas más sostenibles y transparentes para garantizar que su expansión no se logre a costa del medio ambiente y la salud pública.
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