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La inteligencia artificial generativa ha irrumpido con fuerza en el mundo laboral, y lo que comenzó como una herramienta opcional se está convirtiendo en un requisito indispensable en algunas empresas tecnológicas. Lo que parecía un futuro lejano ahora es una realidad inmediata: compañías como Coinbase están tomando medidas drásticas contra empleados que se niegan a adoptar estas tecnologías. Brian Armstrong, CEO de la plataforma de criptomonedas, confirmó recientemente que despidió a ingenieros que no cumplieron con la orden de empezar a usar herramientas de programación con IA en solo una semana. La empresa adquirió licencias empresariales de Cursor y GitHub Copilot, pero cuando los trabajadores argumentaron que implementarlas podría llevar meses, Armstrong respondió con un ultimátum: usarlas antes del fin de semana o enfrentar consecuencias.

Esta postura refleja una tendencia creciente en el sector tecnológico, donde la integración de IA se está convirtiendo en una habilidad tan fundamental como lo fue en su momento el manejo de computadoras u hojas de cálculo. Jorge Alonso, un ingeniero de software que prefirió mantener su nombre en el anonimato, compartió con medios especializados que en su empresa les dieron seis meses para adoptar Cursor completamente. Aunque no hubo amenazas directas de despido, sí hubo advertencias claras sobre ‘sorpresas’ para quienes no se adaptaran. Alonso explica que el problema real no es usar la IA, sino la obligación de aplicarla en todas las tareas, incluso cuando claramente entorpece los procesos o consume más tiempo del que ahorra.

Sin embargo, la urgencia por implementar IA choca con una realidad técnica preocupante: incluso los modelos más avanzados como GPT-5 o Claude Sonnet cometen errores significativos en el código y pueden llegar a borrar bases de datos enteras. Los agentes de IA, promocionados como la gran revolución de 2025, se equivocan aproximadamente el 70% de las veces. Esta presión por adoptar tecnología que aún es imperfecta está creando situaciones donde los trabajadores terminan ‘mintiendo para que se sientan bien’, simulando el uso de IA cuando en realidad prefieren métodos tradicionales más confiables.

El caso de Coinbase marca un precedente importante que probablemente influirá en otras empresas tecnológicas. Mientras la IA continúa evolucionando, el desafío para las organizaciones será encontrar el equilibrio entre la innovación tecnológica y el bienestar laboral, asegurando que la implementación de estas herramientas realmente mejore la productividad sin sacrificar la calidad del trabajo ni la satisfacción de los empleados.

Por Editor