La reciente victoria electoral del Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), liderado por Tarique Rahman, ha sacudido los cimientos políticos del país y, por extensión, ha encendido las alarmas en los círculos diplomáticos de Asia Meridional. Tras más de una década de gobierno de la Liga Awami, encabezada por la expulsada primera ministra Sheikh Hasina, este resultado no solo representa un cambio interno, sino que promete redefinir el posicionamiento geopolítico de Bangladés en una región marcada por la rivalidad entre India y China.

Un giro histórico en la política de Bangladés

Las elecciones generales en Bangladés han culminado con una victoria aplastante para el BNP, un partido que durante años se mantuvo en la oposición, enfrentando acusaciones de represión y limitaciones a su actividad política. Tarique Rahman, hijo de la ex primera ministra Khaleda Zia, ha logrado capitalizar el descontento popular con la gestión de Hasina, especialmente en lo referente a cuestiones económicas, libertades civiles y la percepción de una excesiva dependencia de Nueva Delhi.

El legado de la era Hasina: una alianza estratégica con India

El gobierno de Sheikh Hasina se caracterizó por fortalecer los lazos con India de manera casi incondicional. Esta política se tradujo en importantes acuerdos de seguridad, inversiones en infraestructura crítica y una alineación en foros internacionales. Para India, Bangladés se convirtió en un socio clave en su estrategia de contención frente a China y en la estabilización del noreste del subcontinente.

Sin embargo, esta cercanía generó críticas internas. Sectores de la oposición y analistas señalaban que Bangladés cedía soberanía a cambio de apoyos políticos, y que los beneficios económicos no llegaban de manera equitativa a la población. La percepción de que India intervenía en los asuntos internos del país fue un combustible constante para el malestar.

La nueva dirección de Tarique Rahman y su proyección exterior

Tarique Rahman ha basado parte de su campaña en la promesa de una política exterior más “equilibrada” e “independiente”. Aunque ha evitado declaraciones abiertamente hostiles hacia India, sus allegados y los analistas anticipan un giro significativo.

El factor China: una puerta que se abre

El mayor cambio geopolítico podría darse en la relación con China. Pekín ha incrementado su presencia económica en Bangladés a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, financiando megaproyectos como puertos, centrales eléctricas y redes ferroviarias. Mientras Hasina mantenía estos proyectos bajo un estricto marco de no comprometer la relación con India, el nuevo gobierno del BNP podría acelerar y profundizar esta cooperación.

  • Inversión en infraestructura: Se espera una revisión de los proyectos pendientes, con posible priorización de aquellos financiados por China.
  • Cooperación en seguridad: Un acercamiento en el intercambio de inteligencia y ejercicios militares conjuntos, un área donde India tenía primacía.
  • Apoyo diplomático: Bangladés podría adoptar posturas más afines a China en organismos como la ONU, especialmente en temas sensibles como los derechos humanos o Taiwán.

Relaciones con otras potencias regionales y globales

El reajuste no se limitaría a India y China. Rahman podría buscar:

  • Fortalecer vínculos con países musulmanes: Acercamiento a naciones como Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, con los que comparte afinidades ideológicas o históricas.
  • Reactivar la relación con Estados Unidos: Washington mantuvo tensiones con el gobierno de Hasina por temas democráticos. El BNP podría buscar un “reinicio” para atraer inversiones y apoyo estratégico.
  • Mayor protagonismo en el BIMSTEC y la SAARC: Bangladés podría impulsar estos foros regionales como contrapeso a la influencia india.

Implicaciones para la estabilidad regional y el orden global

Este cambio de gobierno ocurre en un momento de alta volatilidad internacional. La advertencia del canciller alemán, Friedrich Merz, de que “el orden mundial basado en reglas ya no existe”, resuena con fuerza en este escenario. La realineación de Bangladés podría interpretarse como otro síntoma de este fenómeno, donde los países medianos buscan maximizar su autonomía en un mundo multipolar y conflictivo.

Para India, la pérdida de un aliado tan cercano en su flanco oriental es un revés estratégico significativo. Podría verse obligada a recalibrar su política hacia el noreste y el Océano Índico, y a competir con China en términos de ofertas de inversión y cooperación más atractivas.

Para China, representa una oportunidad de expandir su influencia en el Índico y rodear estratégicamente a India. Sin embargo, también asume el riesgo de una mayor fricción directa con Nueva Delhi.

Desafíos internos y sostenibilidad del cambio

Antes de materializar su agenda exterior, el gobierno de Tarique Rahman enfrentará enormes retos domésticos:

  • Recuperación económica: Bangladés sufre inflación alta y una crisis de divisas.
  • Reconciliación nacional: Superar la profunda polarización política y evitar represalias.
  • Gestión de expectativas: La población espera mejoras tangibles en su calidad de vida rápidamente.

La capacidad del nuevo gobierno para manejar estos temas determinará su solidez y, por ende, su margen de maniobra en la arena internacional. Una gestión económica deficiente podría obligarle a buscar ayuda urgente, limitando su pretendida independencia.

Conclusión: un punto de inflexión en el Sur de Asia

La victoria del BNP en Bangladés es mucho más que un cambio de gobierno. Es un evento geopolítico de primer orden que tiene el potencial de alterar el equilibrio de poder en una de las regiones más pobladas y dinámicas del mundo. El giro desde una alianza casi exclusiva con India hacia un equilibrio más pragmático, con una puerta abierta a China y otras potencias, marcará la política regional en la próxima década.

El mundo observará de cerca si Tarique Rahman logra navegar entre estos gigantes sin comprometer la estabilidad de su país y si, efectivamente, inaugura un nuevo capítulo no solo para Bangladés, sino para la arquitectura de seguridad del Indo-Pacífico. En un contexto global donde las reglas se difuminan, como advirtió Merz, las decisiones de Daca resonarán mucho más allá de sus fronteras.

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Por Editor

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