En el extremo sureste del archipiélago de Svalbard, a medio camino entre Noruega continental y el Polo Norte, se encuentra Edgeøya, una isla definida por vastas extensiones árticas y un terreno escarpado. A pesar de las condiciones extremas, la vida persiste aquí, desde musgos hasta osos polares. Pero hay otro tipo de vida que late en este paisaje: el glaciar Stonebreen, cuyo lóbulo sur fluye desde el casquete de hielo Edgeøyjøkulen hacia el mar de Barents, pulsa como un corazón.
El ritmo estacional del hielo
Este aparente latido proviene de la aceleración y desaceleración del hielo con las estaciones. Basándose en datos satelitales recopilados entre 2014 y 2022, se ha observado que la velocidad superficial del glaciar varía mensualmente. En invierno y primavera, el hielo fluye relativamente lento, mostrándose en tonos rosados en las animaciones. Sin embargo, a finales del verano, se precipita hacia el mar a velocidades que superan los 1,200 metros por año en algunas zonas, representadas en rojo oscuro.
En el verano de 2020, estas velocidades alcanzaron hasta 2,590 metros por año, equivalentes a 23 pies por día. Chad Greene, glaciólogo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, explica que estas aceleraciones estivales se deben al agua de deshielo que se filtra desde la superficie hasta la base del glaciar, donde el hielo descansa sobre la roca.
El papel del agua de deshielo
“Cuando la base de un glaciar se inunda con agua de deshielo, la presión del agua en la base aumenta y permite que el glaciar se deslice con mayor facilidad”, afirma Greene. Este proceso es clave para entender la dinámica de los glaciares en un contexto de cambio climático, donde el aumento de las temperaturas acelera el deshielo.
Stonebreen: un glaciar en surgencia
Stonebreen es un glaciar de tipo surgencia, que alterna períodos de movimiento relativamente lento con ráfagas repentinas de velocidad, durante las cuales el hielo puede fluir varias veces más rápido de lo habitual. Estas surgencias pueden durar desde meses hasta años. A nivel global, solo alrededor del 1% de los glaciares son de este tipo, aunque en Svalbard son relativamente comunes.
Antes de 2023, Stonebreen experimentó varios años de surgencia a altas velocidades, probablemente debido a que el deshielo a lo largo de su frente desestabilizó el glaciar, según Alex Gardner, colega de Greene en el JPL. Incluso durante este período de surgencia, el hielo mantuvo un ritmo estacional, acelerando en verano y ralentizándose en invierno, mientras continuaba su flujo general más rápido hacia el mar de Barents.
El ciclo de quietud
Desde 2023, sin embargo, el glaciar casi se ha detenido, con solo un breve tramo en verano donde el agua de deshielo hace que Stonebreen se deslice sobre el terreno. Ha entrado en una fase de quietud o “quiescencia”, que es una parte normal del ciclo para los glaciares de tipo surgencia. Esta alternancia entre actividad y calma refleja la complejidad de los sistemas glaciares y su respuesta a factores ambientales.
Implicaciones para la ciencia y la sostenibilidad
El estudio de glaciares como Stonebreen es crucial para comprender los impactos del cambio climático en las regiones polares. Los datos provienen del proyecto ITS_LIVE, desarrollado en el JPL, que utiliza un algoritmo para detectar la velocidad de los glaciares basándose en características superficiales visibles en imágenes satelitales ópticas y de radar.
En 2025, Greene y Gardner utilizaron datos de ITS_LIVE para analizar la variabilidad estacional de cientos de miles de glaciares en todo el planeta, incluido Stonebreen. Estos hallazgos ayudan a predecir futuros cambios en el nivel del mar y a evaluar la salud de los ecosistemas árticos.
- Monitoreo satelital: Tecnologías como ITS_LIVE permiten un seguimiento preciso de la dinámica glacial.
- Impacto climático: La aceleración estival está vinculada al aumento de las temperaturas globales.
- Conservación: Entender estos ciclos es vital para estrategias de sostenibilidad en el Ártico.
Explorando los latidos glaciares
Estos pulsos similares a latidos y las variaciones a largo plazo en el flujo de hielo en Stonebreen y otros glaciares de todo el mundo pueden explorarse utilizando la aplicación ITS_LIVE. Esta herramienta, basada en datos del proyecto NASA MEaSUREs, ofrece visualizaciones interactivas que hacen accesible la ciencia glaciar a investigadores y público en general.
La historia de Stonebreen, contada por Kathryn Hansen con datos de la NASA, subraya la importancia de la investigación continua en glaciología. A medida que el Ártico se calienta, comprender estos procesos no solo es una cuestión científica, sino también de planificación para un futuro sostenible.
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