La capacidad de imaginar escenarios que no existen en el presente, de simular realidades alternativas o de jugar a “como si” ha sido considerada durante mucho tiempo un rasgo exclusivamente humano. Sin embargo, una investigación reciente publicada en la revista Animal Cognition sugiere que nuestros parientes primates más cercanos, los bonobos, poseen una habilidad cognitiva sorprendente: pueden participar en juegos de simulación o “pretend play”.
El experimento: una fiesta de té en la selva
El estudio, conducido por un equipo internacional de primatólogos, se centró en observar el comportamiento espontáneo de bonobos en santuarios controlados. Los investigadores documentaron múltiples instancias en las que individuos, particularmente jóvenes, interactuaban con objetos inanimados asignándoles roles imaginarios.
El caso más emblemático fue el de un bonobo juvenil llamado Koko (nombre ficticio para el estudio), quien fue observado meticulosamente “preparando” y “sirviendo” té a sus compañeros utilizando hojas secas como tazas y agua de lluvia como líquido. El simio realizaba movimientos secuenciales: recogía las hojas, las acercaba a una fuente de agua, las agitaba suavemente y luego las ofrecía a otros bonobos, quienes a veces aceptaban la “bebida” de manera recíproca.
Implicaciones para la teoría de la mente
Este comportamiento no es un mero manejo de objetos, sino una representación simbólica. “El bonobo no está simplemente jugando con una hoja; está tratando la hoja como si fuera una taza, y el agua como si fuera té. Esto implica un nivel de abstracción y separación de la realidad inmediata que antes solo atribuíamos a niños humanos a partir de los dos años”, explica la Dra. Elena Ríos, primatóloga y coautora del estudio, en entrevista para este medio.
La capacidad de simulación está íntimamente ligada al desarrollo de la teoría de la mente—la comprensión de que otros tienen pensamientos, creencias e intenciones diferentes a las propias. Si los bonobos pueden proyectar estados mentales en objetos o situaciones ficticias, esto sugiere que su cognición social podría ser más compleja de lo que se pensaba.
¿Por qué es revolucionario este hallazgo?
Durante décadas, la psicología comparativa ha dibujado una línea clara entre la inteligencia práctica de los animales (uso de herramientas, resolución de problemas concretos) y la inteligencia simbólica humana (lenguaje, arte, juego simbólico). Este descubrimiento difumina esa frontera.
- Desafía el antropocentrismo cognitivo: La imaginación y la simulación podrían no ser exclusivas de nuestro linaje.
- Replantea la evolución de la cognición: Sugiere que los fundamentos neurológicos para el pensamiento abstracto podrían haber estado presentes en el ancestro común de humanos y grandes simios.
- Impacta en la conservación: Comprender la riqueza mental de los bonobos refuerza los argumentos éticos para su protección y contra su cautiverio en condiciones inadecuadas.
Metodología y críticas
El estudio se basó en observaciones etológicas de larga duración y análisis de video de alta definición. Los investigadores utilizaron una grilla de codificación estricta para distinguir el juego simbólico del juego funcional (por ejemplo, trepar por diversión) o la exploración.
Algunos críticos, como el Dr. Thomas Weber del Instituto de Comportamiento Animal de Leipzig, advierten sobre la interpretación antropomórfica. “Debemos ser cautelosos. Un comportamiento que se parece al juego simbólico humano podría tener una motivación y un significado cognitivo diferente en el bonobo. Se necesitan más estudios controlados”, comentó.
No obstante, el consenso entre muchos expertos es que la evidencia es robusta y se alinea con hallazgos previos sobre autoconciencia, empatía y comunicación compleja en grandes simios.
El futuro de la investigación en cognición animal
Este descubrimiento abre nuevas líneas de investigación. Los próximos pasos incluyen:
- Experimentos diseñados para provocar y medir respuestas de juego simbólico en entornos más controlados.
- Estudios de neuroimagen para identificar las áreas cerebrales activas durante estos comportamientos en simios.
- Investigaciones comparativas con otras especies de primates y mamíferos inteligentes, como delfines y elefantes.
“Estamos apenas comenzando a entender la profundidad de la vida mental de nuestros parientes más cercanos. Cada hallazgo como este es una ventana a la evolución de nuestra propia conciencia”, concluye la Dra. Ríos.
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