En un movimiento estratégico que refleja la creciente competencia geopolítica global, varios países de Eurasia están invirtiendo millones de dólares en firmas de cabildeo con sede en Washington D.C., buscando establecer canales de comunicación directos con la administración del expresidente Donald Trump y sus aliados republicanos. Esta tendencia, documentada en registros del Departamento de Justicia de Estados Unidos, revela cómo naciones desde Asia Central hasta Europa del Este están adaptando sus estrategias diplomáticas ante un posible retorno de Trump a la Casa Blanca.

Los registros muestran contratos que superan los $10 millones anuales combinados, con firmas como Mercury Public Affairs, BGR Group y Avenue Strategies – esta última fundada por exasesores de Trump – liderando la representación. Kazajistán, Uzbekistán y Azerbaiyán aparecen como algunos de los clientes más activos, junto con aliados tradicionales como Polonia y Hungría que buscan reforzar su posición en una administración republicana.

El panorama geopolítico en transformación

Este fenómeno no es meramente transaccional; representa un reconocimiento profundo de cómo la política exterior estadounidense podría reconfigurarse bajo un segundo mandato de Trump. Los países euroasiáticos, muchos de ellos anteriormente parte de la esfera soviética, están navegando cuidadosamente entre sus relaciones históricas con Rusia, sus vínculos económicos con China y la necesidad de mantener acceso al mercado y la seguridad estadounidenses.

“Lo que estamos presenciando es una profesionalización de la diplomacia paralela,” explica la Dra. Ana Martínez, analista de relaciones internacionales del Colegio de México. “Estos países han aprendido que en el sistema político estadounidense, especialmente con figuras como Trump, las conexiones personales y el cabildeo directo pueden ser tan importantes como los canales diplomáticos tradicionales.”

Los objetivos estratégicos detrás del gasto

Los documentos revelan objetivos específicos que van más allá del simple acceso:

  • Protección de inversiones: Países como Kazajistán buscan salvaguardar los miles de millones de dólares que empresas estadounidenses han invertido en sus sectores energéticos y mineros.
  • Acceso a tecnología: Naciones de Europa del Este intentan evitar restricciones a la transferencia de tecnología sensible, particularmente en sectores de defensa e inteligencia artificial.
  • Posicionamiento frente a China: Varios países buscan presentarse como alternativas viables a la dependencia china, ofreciendo acceso a recursos críticos como tierras raras.
  • Diluir sanciones: Algunos gobiernos con historiales cuestionables en derechos humanos trabajan para prevenir o suavizar posibles sanciones estadounidenses.

El ecosistema del cabildeo en Washington

Las firmas contratadas representan un espectro del establishment político estadounidense. Mercury Public Affairs, por ejemplo, emplea a exfuncionarios de administraciones tanto demócratas como republicanas, ofreciendo lo que en la industria llaman “cobertura bipartidista.” Avenue Strategies, fundada por Corey Lewandowski y David Bossie, exdirectores de campaña de Trump, ofrece acceso directo al círculo interno del expresidente.

“Estas firmas no solo programan reuniones,” señala Carlos Rivera, experto en política exterior latinoamericana. “Construyen narrativas, preparan briefings específicos para diferentes audiencias dentro del gobierno estadounidense, y esencialmente traducen los intereses de países extranjeros al lenguaje político de Washington.”

Implicaciones para América Latina

Este fenómeno tiene resonancias importantes para Latinoamérica. Mientras países euroasiáticos invierten fuertemente en relaciones con Estados Unidos, naciones latinoamericanas enfrentan decisiones estratégicas similares. La competencia por atención política en Washington se intensifica justo cuando recursos diplomáticos son limitados.

“México y Brasil tradicionalmente han sido los mayores inversionistas latinoamericanos en cabildeo estadounidense,” observa Rivera. “Pero lo que vemos ahora es una profesionalización y sofisticación en el enfoque euroasiático que podría dejar atrás a algunos países de nuestra región si no adaptan sus estrategias.”

El factor Trump y la política exterior transactional

La administración Trump original se caracterizó por lo que los analistas llaman un enfoque “transaccional” de las relaciones internacionales – evaluando alianzas principalmente por su beneficio económico inmediato para Estados Unidos. Los países euroasiáticos parecen estar preparándose para este posible escenario nuevamente, presentando sus relaciones en términos de acuerdos comerciales concretos, acceso a recursos y posicionamiento geopolítico contra rivales estadounidenses.

“No se trata solo de Trump como individuo,” explica Martínez. “Se trata de reconocer que el Partido Republicano ha adoptado una visión más escéptica de compromisos internacionales multilaterales. Estos países están invirtiendo en relaciones con figuras que comparten esta visión, independientemente de quién gane las próximas elecciones.”

Consideraciones éticas y de transparencia

Este nivel de gasto en cabildeo por gobiernos extranjeros plantea preguntas importantes sobre transparencia e influencia. Mientras el Foreign Agents Registration Act (FARA) requiere divulgación, críticos argumentan que el sistema permite niveles problemáticos de influencia extranjera, particularmente cuando el cabildeo se dirige a figuras políticas que podrían regresar al poder.

“El verdadero riesgo,” advierte Rivera, “es que la política exterior estadounidense pueda ser moldeada no por consideraciones estratégicas nacionales, sino por qué gobierno extranjero contrata a los cabilderos mejor conectados. Esto distorsiona las relaciones internacionales y puede llevar a decisiones que no sirven a los intereses a largo plazo de ningún país.”

El futuro de la diplomacia en la era de la influencia pagada

A medida que nos acercamos a las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024, es probable que esta tendencia se intensifique. Los registros muestran que el gasto en cabildeo por gobiernos extranjeros generalmente aumenta en años electorales, con picos particularmente altos durante transiciones de administración.

Para los países de Eurasia – y observadores en Latinoamérica – el mensaje es claro: en el panorama geopolítico actual, la diplomacia tradicional debe complementarse con estrategias sofisticadas de participación política en capitales extranjeras. La pregunta que queda es si esta profesionalización del cabildeo conducirá a relaciones internacionales más estables y predecibles, o simplemente las mercantilizará aún más.

Lo que comenzó como esfuerzos de acercamiento específicos podría estar redefiniendo fundamentalmente cómo los países medianos ejercen influencia en un mundo cada vez más multipolar, donde el acceso a superpotencias ya no se da por sentado y debe negociarse activamente – a menudo con considerables recursos financieros.

Por Editor

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