En el vibrante ecosistema tecnológico actual, donde las empresas privadas están prolongando su permanencia fuera de los mercados públicos, la posible salida a bolsa de SpaceX en 2026 se perfila no solo como un hito para la compañía de Elon Musk, sino como un potencial punto de inflexión para los mercados globales. Mientras el mundo espera con expectación este evento, un fenómeno paralelo está ganando fuerza: el floreciente mercado secundario de acciones, que está proporcionando liquidez crucial a empleados, fundadores e inversionistas tempranos en gigantes pre-OPI.
Para comprender la magnitud de este movimiento, es esencial analizar cómo ha evolucionado el panorama de financiamiento. Históricamente, empresas del calibre de SpaceX —que por su valoración y alcance podrían ocupar un lugar entre las 30 principales del S&P 500— habrían realizado su oferta pública inicial hace años. Sin embargo, la tendencia actual muestra que estas compañías están optando por permanecer privadas por períodos más extensos, acumulando una capitalización de mercado sin precedentes en los mercados privados. Esta dinámica ha creado una demanda insaciable por parte de inversionistas que buscan acceso a estos titanes tecnológicos, mientras que accionistas y ejecutivos, cuyas fortunas personales están significativamente atadas a estas acciones, buscan mecanismos para materializar parte de ese valor.
El mercado secundario: un puente hacia la liquidez
Greg Martin, director general de Rainmaker Securities, firma especializada en transacciones secundarias de empresas en etapa tardía, explica que estas dos fuerzas —la demanda de acceso por parte de inversionistas y la necesidad de liquidez por parte de accionistas— han creado un mercado secundario próspero y en constante crecimiento. “Más capitalización de mercado se aloja ahora en los mercados privados”, señala Martin, destacando que esta tendencia solo se intensificará.
SpaceX, con su reciente ronda de oferta de compra a una valoración de 800 mil millones de dólares, se ha convertido en el epicentro de este interés. Pero no está solo. Compañías como ByteDance (propietaria de TikTok), Stripe, Databricks, OpenAI, Anthropic y Perplexity están generando un apetito similar entre inversionistas sofisticados. El denominador común: todas son empresas que, en otra época, ya habrían debutado en bolsa.
SpaceX como catalizador del mercado de OPI
La posible OPI de SpaceX representa más que la salida a bolsa de otra empresa tecnológica. Después de años de sequía en el mercado de ofertas públicas iniciales —especialmente desde 2021—, los mercados están ávidos por una empresa faro que marque el camino. SpaceX, con su dominio en el negocio de lanzamiento de cohetes, el crecimiento exponencial de Starlink y los ambiciosos proyectos como Starship y los centros de datos espaciales, cumple perfectamente ese rol.
“SpaceX ha seguido desafiando la gravedad”, comenta Martin. “Incluso durante los períodos bajistas de 2022 y 2023, fue la única empresa que continuó apreciándose cada vez que había un indicio de que podría hacerse pública”. Esta resiliencia, combinada con el “efecto halo” de Elon Musk —cuyo historial incluye éxitos como Tesla, xAI y la transformación de Twitter—, sugiere que SpaceX recibiría una valoración premium significativa cuando finalmente salga a bolsa.
La estrategia de SpaceX: ¿por qué esperar?
A diferencia de muchas empresas de inteligencia artificial que tienen una necesidad insaciable de capital debido a sus altas tasas de consumo, SpaceX se encuentra en una posición privilegiada. Con negocios mayormente rentables y dominio en sus sectores clave, la compañía puede permitirse el lujo de ser más medida en su aproximación al mercado público. “Están en el asiento del conductor”, afirma Martin. “Si hay alguna caída en el mercado, probablemente se quedarán privados”.
Esta posición estratégica contrasta con la de OpenAI, que, según Martin, “tiene mucho sentido que se haga pública porque el comercio de IA sigue siendo muy fuerte en los mercados públicos y tienen una necesidad insaciable de capital en este momento”.
Mecanismos de liquidez en empresas privadas
SpaceX ha desarrollado un sistema sofisticado para proporcionar liquidez a sus empleados mientras mantiene un control estricto sobre su tabla de capitalización. La compañía realiza ofertas de compra dos o tres veces al año, creando oportunidades regulares para que los empleados materialicen parte del valor de sus acciones. Además, existe un mercado paralelo donde los accionistas colocan sus acciones en vehículos de propósito especial (SPV, por sus siglas en inglés) y luego negocian unidades dentro de estos vehículos, permitiendo cambios en la propiedad económica sin alterar la tabla de capitalización oficial.
Este enfoque contrasta con el de otras empresas que permiten transacciones directas de acciones en su tabla de capitalización, o aquellas que prohíben completamente las transacciones secundarias —una práctica que Martin considera contraproducente.
El valor del descubrimiento de precios
Uno de los beneficios menos reconocidos del mercado secundario es su capacidad para facilitar el descubrimiento de precios mucho antes de una OPI. Cuando las empresas permiten transacciones secundarias controladas, comienzan a desarrollar una comprensión más clara de cómo el mercado valora su negocio. Este proceso es invaluable para el momento en que finalmente deciden salir a bolsa.
“Realmente estamos impulsando a las empresas a que abran su capacidad secundaria privada porque es una excelente manera de desarrollar el descubrimiento de precios con mucha anticipación a la OPI”, explica Martin. “De esa manera, para cuando hagan su road show, en realidad tienen una visión bastante buena de cuál debería ser su precio, y terminan con una OPI mucho más eficiente”.
Consideraciones geopolíticas y de seguridad
La posible OPI de SpaceX también plantea preguntas importantes sobre la propiedad accionaria y la seguridad nacional. Como empresa líder en tecnología espacial con contratos gubernamentales significativos, la composición de su base de accionistas será escrutada minuciosamente. Martin señala que, aunque una OPI haría que la propiedad sea más transparente, la pregunta crucial será si los accionistas de países considerados adversarios tienen algún control real o simplemente intereses económicos. “Si son solo intereses económicos, eso es algo que se puede tolerar”, sugiere, añadiendo que “la realidad es que Elon y un grupo bastante unido de personas seguirán controlando la compañía”.
El panorama más amplio en América Latina
Mientras SpaceX prepara su posible salida a bolsa, el ecosistema tecnológico en América Latina observa con atención. La región, que ha visto surgir sus propios unicornios tecnológicos, podría beneficiarse indirectamente de un resurgimiento del mercado de OPI a nivel global. Un exitoso debut de SpaceX podría restaurar la confianza de los inversionistas y abrir las compuertas para que otras empresas de tecnología —incluidas algunas latinoamericanas— consideren rutas similares.
Además, el éxito de Starlink en proporcionar conectividad a áreas remotas tiene implicaciones directas para la brecha digital en América Latina, donde millones aún carecen de acceso a internet de calidad. La expansión de esta constelación de satélites podría acelerar la conectividad en la región, impulsando el desarrollo económico y el acceso a servicios digitales.
El futuro de la innovación espacial y tecnológica
Los ambiciosos proyectos de SpaceX —desde la colonización de Marte hasta los centros de datos espaciales— pueden sonar a ciencia ficción, pero representan la frontera final de la innovación tecnológica. “Si alguien puede hacerlo, Elon probablemente sea el indicado”, comenta Martin sobre la viabilidad de estas visiones audaces.
Sin embargo, esta dependencia de la visión y ejecución de un solo individuo también presenta riesgos. “Cuando pones tanto valor en la creencia de que una persona puede superar las expectativas continuamente, ese es un gran desafío”, advierte Martin. “Y algunas personas no estarán cómodas con ese riesgo”.
Conclusión: un punto de inflexión en los mercados de capital
La posible OPI de SpaceX en 2026 representa más que un evento financiero aislado. Simboliza la maduración del ecosistema de empresas tecnológicas privadas y la evolución de los mecanismos de liquidez disponibles para ellas. El floreciente mercado secundario, lejos de ser un fenómeno pasajero, se ha establecido como un componente esencial del panorama de inversión moderno, proporcionando flexibilidad tanto a empresas como a inversionistas.
Para América Latina, estos desarrollos ofrecen lecciones valiosas sobre cómo construir y sostener empresas tecnológicas de clase mundial, al tiempo que destacan la importancia de desarrollar mercados de capital sofisticados que puedan apoyar a estas empresas en todas las etapas de su crecimiento. A medida que SpaceX se acerca a su posible debut en bolsa, el mundo observa no solo el futuro de los viajes espaciales, sino también la evolución de cómo financiamos y valoramos la innovación más audaz de nuestro tiempo.

