La lista Forbes 30 Under 30, que alguna vez fue sinónimo de éxito y promesa en el mundo empresarial, enfrenta una creciente sombra de escándalos legales. Lo que comenzó como un reconocimiento a jóvenes emprendedores destacados se ha convertido en un catálogo preocupante de casos judiciales, especialmente en el sector tecnológico y financiero. El último capítulo de esta tendencia involucra a Gökçe Güven, fundadora y CEO de la startup fintech Kalder, quien enfrenta cargos federales por fraude de valores, fraude electrónico, fraude de visa y robo de identidad agravado.
Güven, una ciudadana turca de 26 años que apareció en la lista Forbes 30 Under 30 del año pasado, construyó Kalder con la promesa de ayudar a empresas a monetizar programas de recompensas mediante ventas de afiliados. La startup, fundada en 2022, afirmaba tener clientes de alto perfil como la chocolatera Godiva y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), además de contar con respaldo de firmas de capital de riesgo prominentes. Sin embargo, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, esta imagen era en gran medida una fachada cuidadosamente construida.
Las acusaciones revelan que durante la ronda de financiamiento inicial de Kalder en abril de 2024, Güven logró recaudar 7 millones de dólares de más de una docena de inversores presentando información falsa en su pitch deck. El documento afirmaba que 26 marcas estaban “usando Kalder” y otras 53 se encontraban en fase “freemium activa”, cuando en realidad muchas solo participaban en programas piloto con descuentos significativos, y otras no tenían ningún acuerdo con la empresa, ni siquiera para servicios gratuitos.
El fraude se extendía a las finanzas de la compañía. El pitch deck reportaba falsamente que los ingresos recurrentes de Kalder habían crecido constantemente mes tras mes desde febrero de 2023, alcanzando 1.2 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes para marzo de 2024. Más grave aún, Güven mantenía dos conjuntos separados de libros contables: uno con números falsos e inflados para mostrar a inversores potenciales, y otro que reflejaba la verdadera situación financiera de la empresa.
El caso adquiere dimensiones internacionales cuando se revela que Güven también utilizó información falsa sobre Kalder y documentos falsificados para obtener una visa estadounidense de categoría especial reservada para personas con “habilidades extraordinarias”. Esta estrategia le permitió establecerse en Nueva York, donde operaba la startup, generando preguntas sobre los controles en los procesos migratorios para emprendedores.
Este incidente se suma a una lista creciente de exalumnos de Forbes 30 Under 30 enfrentando cargos legales. Sam Bankman-Fried de FTX, Charlie Javice de Frank, Joanna Smith-Griffin de AllHere Education y Martin Shkreli son solo algunos de los nombres que han manchado la reputación de lo que debería ser un reconocimiento prestigioso. El patrón sugiere problemas sistémicos tanto en los procesos de selección de estas listas como en la cultura de “crecer a cualquier costo” que prevalece en el ecosistema startup.
Para América Latina, el caso de Kalder ofrece lecciones cruciales. La región experimenta un boom de fintechs y emprendimientos tecnológicos, con países como México, Brasil y Colombia liderando la innovación financiera. Sin embargo, la presión por obtener financiamiento rápido y demostrar crecimiento exponencial puede crear incentivos perversos. La transparencia, la gobernanza corporativa y la debida diligencia en inversiones se vuelven elementos críticos para evitar que casos similares se repliquen en la región.
El sector fintech latinoamericano, que ha atraído miles de millones en inversión durante la última década, debe ver en el caso Kalder una advertencia sobre la importancia de construir negocios sostenibles sobre bases reales. Los reguladores en países como México ya han comenzado a fortalecer sus marcos para fintechs, pero casos como este demuestran que la autorregulación y la ética empresarial son igualmente importantes.
La respuesta de la comunidad inversora será crucial. Históricamente, los capitalistas de riesgo han priorizado el crecimiento rápido sobre la sostenibilidad a largo plazo, creando condiciones donde el fraude puede florecer. El caso Kalder podría acelerar un cambio hacia una mayor diligencia debida, verificaciones más rigurosas de las afirmaciones de los fundadores y una evaluación más holística del riesgo.
Mientras Güven prepara su declaración sobre los cargos, el ecosistema emprendedor global enfrenta preguntas incómodas. ¿Cómo pueden las listas de reconocimiento como Forbes 30 Under 30 mejorar sus procesos de verificación? ¿Qué responsabilidad tienen los inversores en validar las afirmaciones de los fundadores antes de comprometer capital? Y quizás lo más importante: ¿cómo puede la industria tecnológica cultivar una cultura que valore la integridad tanto como la innovación?
Para América Latina, donde el ecosistema emprendedor sigue madurando, estas preguntas son particularmente relevantes. La región tiene la oportunidad de aprender de los errores de otros mercados y construir un modelo de innovación tecnológica que combine ambición con responsabilidad, crecimiento con transparencia, y éxito empresarial con integridad ética.

