El mundo educativo vive una revolución de la mano de la inteligencia artificial (IA). En una conferencia reciente, la destacada educadora Elisa Guerra compartió su visión innovadora sobre cómo la tecnología se está convirtiendo en un aliado poderoso de los docentes, y no en su reemplazo. Durante su intervención en la Universidad Tecnológica de Querétaro, resaltó ante una audiencia pendiente que el verdadero cuestionamiento no es si la tecnología sustituirá a los maestros, sino cómo esta transformación impactará a los estudiantes directamente.

A través de su experiencia y formación en instituciones internacionales, Guerra subrayó la importancia de un cambio de perspectiva en la enseñanza. Con su participación en el proyecto global de la UNESCO sobre un nuevo contrato social para la educación, destacó el caso de Corea del Sur. Este país, pionero en integrar IA en sus escuelas desde la primaria, se ha convertido en un referente en la utilización de tecnología educativa. Si bien este enfoque ha planteado desafíos relacionados con la salud mental y el bienestar de los estudiantes, esta innovación también abre la puerta a un sistema educativo más diversificado y menos rígido.

Elisa Guerra argumenta que la IA puede actuar como un tutor complementario, permitiendo a los estudiantes un aprendizaje más flexible y ajustado a sus necesidades personales. Esto podría liberar a los maestros de tareas administrativas y darles la oportunidad de enfocarse en el desarrollo crítico, creativo y emocional de sus alumnos. Sin embargo, también advierte sobre la necesidad de establecer políticas que regulen el uso de estas tecnologías, promoviendo una alfabetización tecnológica que prepare a los estudiantes para enfrentar los riesgos de vivir en una sociedad digitalizada.

En este contexto de cambio, Guerra invita a reflexionar sobre cómo los educadores deben innovar en sus prácticas y replantearse las actividades que asignan a los estudiantes. La inteligencia artificial, señala, debe ser vista no solo como una herramienta que transforma, sino también como un motor que impulsa una educación más humana y consciente. En un mundo donde la IA ya es parte cotidiana de los jóvenes, el reto está en integrarla de manera que resalte los valores humanos y potencie el verdadero potencial de cada estudiante.

Por Editor