Para quienes disfrutan sumergirse en el mundo de los juegos de rol, el árbol de habilidades es como una pausa bien merecida. Un respiro del trepidante ritmo de juego que permite a los jugadores contemplar en qué puntos de experiencia invertir para mejorar sus personajes. Sin embargo, Achromi, un audaz desarrollador indie, ha decidido darle un giro radical a esta fórmula con su nuevo juego llamado Skigill.

En Skigill, el tradicional árbol de habilidades se transforma en un campo de batalla vibrante, infundiendo una energía renovadora en el género roguelike, similar a clásicos modernos como Vampire Survivors. Dentro de este mundo, los jugadores no tienen tiempo para la tranquilidad habitual de elegir mejoras a su propio ritmo. En cambio, deben navegar por un océano de enemigos que avanzan persistentemente mientras buscan esos preciados puntos de mejora. Cada paso es crucial, ya que mientras intentas decidir tu próximo movimiento en el árbol de habilidades, las hordas enemigas van acortando la distancia, amenazando con abrumarte si te detienes incluso un instante de más.

El ingenio de Skigill radica en cómo transforma lo que solía ser un menú en una parte interactiva y esencial de la jugabilidad. A medida que los jugadores se mueven a lo largo del árbol de habilidades, pueden gastar monedas recolectadas de enemigos derrotados para subir estadísticas. Esta mecánica novedosa crea una sensación de urgencia y desafío constante que redefine la experiencia del RPG. Es una amalgama dinámica de estrategia y acción que mantiene al jugador al filo del asiento, siempre preparado para lo que sea que venga a continuación.

Aunque todavía en su fase de acceso anticipado, y careciendo de contenido profundo que mantenga a los jugadores enganchados a largo plazo, Skigill ya ha capturado la atención de muchos. Este innovador título promete convertirse en un referente para futuros desarrolladores en su búsqueda por reinventar conceptos clásicos de videojuegos. Al mismo tiempo, Skigill nos invita a reflexionar sobre lo que realmente significa evolucionar dentro del ámbito de los juegos de rol. Con su enfoque fresco y desafiante, Achromi nos recuerda que aún hay un vasto campo de posibilidades por explorar en el diseño de videojuegos.

Por Editor